sábado, 30 de enero de 2010

Seducción Capitulo 8: Rompiendo las Barreras


Capitulo 8: Rompiendo las Barreras

JASPER POV

Que mas hubiera querido yo, que seguir besándola pero tenia que tranquilizarme, además ella había dicho que quería conocer Seducción y aprender todo cuanto pudiera no? Pues bien así seria, le enseñaría todo lo que Seducción tenia para ofrecerle, pero solo el lo haría.

Este instinto posesivo me decía que si jugaba bien mis cartas, la tendría pronto y la haría mía, un escalofrió de satisfacción me atravesó, si! La haría mía.

Como ya te dije, bienvenida a Seducción, pasa por favor te daré un recorrido, espero que este sea de tu agrado—le dije abriendo la puerta.

Ella se me quedo viendo por unos momentos toda sonrojada, después asintió y entro, me extraño al notar que la recepcionista tenía una cara de desprecio, que era hasta palpable. Sin esperar mas pregunte—Que ha pasado?—En Seducción yo era mas que conocido como alguien frio, duro, y sin nada de piedad. Conocía esa cara de susto.

Na-nada Señor, to-todo está bien porque pregunta?—no era la primera mujer que respondia de esa forma ante mi, pero si era la primera vez que sentía una ganas inmensas de demostrarle a una mujer que no era malo, solo serio. Justamente tenia que demostrarle a la mujer que estaba al lado mio que también podía ser alguien en quien confiar y dejarse guiar.

Le sonreí a esa pequeña duende que solo minutos atrás me había aceptado en sus brazons sin decir nada y había correspondido a ese beso con una pasión indescriptible, escuche un jadeo detrás de mi y supe que no solia a ella la había sorprendido, que fácil y que predecibles eran las mujeres.

Me acompañas Alice, por favor?—le pregunte sonriendo y adelantando mi brazo mostrándole el camino, llegamos hasta los elevadores y marque al piso que quería que ella conociera.

Mis hermanos me conocían bien y sabían los tipos de relación que había llevado a los largo de estas décadas, mujeres fáciles, que les gustara un revolcón rápido y que después no tuviera que preocuparme por ellas.

Pero cuando abrimos Seducción, me di cuenta que había un etapa sexual en mi, que no había probado, era un voyeur. Me encantaba ver a la mujer frente a mi tocándose, dándose placer. Y cuanto mi mente se fue por ese camino me imagine a Alice, en una habitación, tocándose frente alguna ventana y yo viéndola, entregándome a esa sensación de placer.

Vas muy callado, hice algo mal?—pregunto esa duendecilla, mordiéndose un labio y pasando de un pie a otro, le sonreí, vi como empezaba a parecer un hermoso rubor que se extendió hasta encima de sus pechos.

Llevaba años sin probar sangre humana, me había acostumbrado a su olor, pero ella olia diferente, olia a especias y flores, olia a pasión y a placer, olia a mujer con una fragancia única y dulzada. La deseaba como no había deseado a nadie jamás, ni siquiera Maria había podido provocar esta sensación de ansiedad, y ganas de conquistar, de entrega, de deseo.

No haz hecho nada malo Alice, solo ese rubor es el que me ha afectado, pero…-- me acerque y pase el dorso de mi mano por su mejilla--… me gusta como te vez así.—me acerque a su oído y susurre palabras que sabia serian las decisivas—espero pronto poder ver ese rubor cubriendo todo tu cuerpo.

Se sonrojo aun mas y bajo la mirada, sonreí, ella era una delicia, una brisa fresca entre tanta porquería, por fin podía sentir esa libertad, solo faltaba que ella aceptara esa vida sexual que llevaba y las cosas que me gustaba hacer, porque había mas de mi, que nadie mas conocía.

Llegamos al piso 4 en silencio y empezamos a caminar la lleve hasta el cuarto 19 y entramos, Seducción no solo se caracterizaba por el placer que proporciona, sino porque además es de los pocos lugares que presentaba cualquier tipo de diversión para sus clientes incluyendo los voyeur o … los sadomasoquistas, las habitaciones a la renta eran los pares y las habitaciones con numero non era de opción de renta, claro que se les preguntaba a la pareja si aceptaba ser vista por otra personas.

Vi como Alice miraba la habitación, no me sorprendia, solo había un silla, una mesita de noche y arriba de la mesita una lámpara, los cajones de la mesita tenían todo tipo de lubricantes, lociones y aceites para el cuerpo. Lo único que no proporcionábamos eran métodos anticonceptivos, esos los clientes los traian y solo en caso de necesidad.

Vaya, que lindo cuarto, es tan…-- miro otra vez a su alrededor y sonreí se veía decepcionada de la habitación, pero yo no quería que se fijara en ella quería que lo hiciera en mi--… tan… -- me miro como si yo supiera la respuesta y esperaba a que se la diera.

Me acerque y empece a hablar—Discreto? Tranquilo? Apacible? Silencioso? Austero?—con cada palabra, Alice hacia una mueca de disgusto y miraba otra vez a nuestro alrededor.

Tan Aburrido? Sabes yo sin problemas te puedo decorar el lugar, desde niña he sido buena con las combinaciones, ya sabes el color y el modelo lo es todo, así que opinas?—me acerque por completo a ella y susurre.

Preferiria tenerte a ti decorándome a mi, tu cuerpo decorando al mio, arriba, abajo, de lado, parada, cargada… seria una forma mucho mas placentera de ver esta habitación—me rei, su respiración se había hecho rápida, jadeante.

Yo… este… veras—carraspeo y levanto la mirada y el mentón—yo no soy ese tipo de chica Sr. Cullen, le pido que por favor me respete.

Esa actitud defensiva me sorprendió, si no era así, entonces que rayos hacia en Seducción, para que quería aprender?? Nuevamente imágenes de Alice con otro hombre me empezaron a carcomer, celos, los reconocí inmediatamente. Mataría a cualquier hombre que estuviera con ella, ella seria mia.

No era mi intención insultarte Alice, pero me sorprende que me digas eso cuando estas en este lugar para tu satisfacción y para la de tu pareja—dije esta ultima palabra con inmenso odio.

Se sonrojo y se volteo hacia la persiana, vi como empezaba a ganar la curiosidad en su mirada y se acerco para abrir la cortina y ver que hay.

No tengo novio si esa es tu pregunta, la ultima vez que tuve novio; Laurent, me engaño con su mejor amiga Victoria y de eso hace 6 años, así que desde entonces he estado sola.

Me quede callado, que clase de idiota engañaría a este duendecillo tan bello, Dios, ni siquiera yo con mis apetitos he podido engañarla. Esto estaba mal, muy mal. Tenia que sacar pronto mi frustración de lo contrario pronto cometeria una estupidez.

Puedo abrir la cortina? Es que me da curiosidad—claro adelante—espere a ver su reacción, jadeo, después me volteo a ver con las mejillas coloradas y volvió a ver hacia la ventana y se pego.

Te gusta lo que ves Alice?—pregunte susurrando en su oído, poniéndome atrás de ella viendo también la escena, había dos personas desnudas untándose aceite y lamiéndose, la mayoría de las ocasiones los clientes iban acompañados de sus parejas para disfrutar de esta experiencia.

Yo… no… nos ven?—No, no lo hacen—a primera vista la escena podía ser de lo mas tranquilo, excpto por la forma en la que ella se retuerce y grita o por la forma en que el la devora entera.

Te gusta lo que ves Alice?—volvi a preguntar, ella se limito a asentir y morderse el labio, que delicia, quisiera ser yo quien pudiera morder ese labio. Concéntrate hombre cometerás una estupidez.

Escuche como se le aceleraba la respiración y vi como el hombre de la otra habitación empezaba a lamer el cuello de su pareja, lo copie, alcance a oir el gemido de Alice, antes de que lo disfrazara y cerrara la boca e hiciera como que tosia.

Rei por lo bajo, a mi no me podía engañar, le gustaba, la excitaba lo que veía, un movimiento capto mi atención, gire la vista para ver al hombre masajear los pechos de su mujer y lamer su estomago y ombligo, levanto la cabeza y empezó a subir las manos y la lengua otra vez hasta su cuello. Imitando sus movimientos me pegue por completo a Alice y empece a saborearla.

Mi pecho quedo pegado a su espalda y le susurre—cierra los ojos, imagina que eres tu quien recibe esas caricias, que eres tu a quien lamen y tocan, que te estoy saboreando—cerro los ojos y con cada palabra un jadeo salía de su boca, pronto me apodere de su cuello y empece a morder y lamer, ella dejo caer su cabeza, subi mis manos por sus costados alcanzando a palpar sus pechos, gimio.

Como si de un iman se tratara mis manos se dirigieron a sus pezones para tocarlos, apretarlos. No me gustaba el tacto de su blusa, sin pensarmelo mas bajo mis manos por su blusa y subi su brassier, su piel se sentía caliente, ardiendo, pellizque, raspe y hasta apreté sus deliciosos pechos antes de que un sonido le hiciera abrir los ojos. La mujer de la habitación iba llegar.

Vi como Alice, habría los ojos y no se perdia ni un solo instante de ese orgasmo, era la cosa mas erotica que había visto en mi vida me tenia completamente duro y mojado, quiera que ella también llegara, introduje mi mano en su ropa interior y pase un dedo por centro—estas empapada—gemi, ella me correspondió con otro gemido diciendo “Jazz” eso em volvió loco introduje dos dedos en su centro y empecé a masajear por su paredes hasta encontrar su punto G, lo acaricie, lo apreté, sus paredes empezaron a cerrarse.

El sonido de la mujer llegado otra vez, y la imagen de ella perdida en ese placer, fue lo que hizo que Alice llegara, se sentía tan apretada como si fuera virgen, como si nadie jamás la hubiera tocado, ese pensamiento me lleno de jubilo y solo una palabra me inundo el cerebro MIA!

No me basto con ese orgasmo, yo quería mas quería que ella volviera a llegar—Mas Alice, vuelve a llegar para mi, te sientes tan apretada, tan rica, están tan mojada, siente como me tienes—me pegue por completo a sus nalgas, ella gimio y una caricia mas a su centro fue lo que la hizo venirse gritando mi nombre cuando el placer la barrio por completo, cuando recupero la respiración Sali de su ropa interior listo para perderme en ella, la voltee para ver que estaba llorando, me miro solo un segundo antes de aventarme

Te Odio Jasper Cullen, te odio—salió de la habitación, aun mal arreglada y con las lagrimas corriendo como si de un lago tratara, me quede solo viendo y pensando que rayos había pasado, cuando gire mi cabeza para ver a la pareja todavía disfrutando, supe que había hecho mal.

La había depravado, había sido una asquerosidad para ella, como para las demás, al final de cuentas no le gusto y para ella solo era una persona depravada, eso me congelo en mi lugar, porque sentí un dolor que con nadie mas había sentido.

Que tonto fui al creer que esta mujer era la adecuada, que tonto al creer que Alice me amaría por quien soy y por como soy, al final de cuentas no era mas que un vampiro bastardo y depravado.

Sali de ese cuarto cerrando la cortina y sintiéndome por primera vez como un desgraciado.
----------------------------------------------------------------------------------------
Chicas perdon por la tardanza, aqui dejo capi 8, no sin antes decirles que hoy en la noche en Mexico publicare capi 9 y mañana en la mañana sera Capi 10, el lunes se tomara igual capi de Seduccion (osea Capi 11) y faltara solo 4 capitulos para el final, en caso de que haya cambio yo les dire vale???

Disfruten y por favor dejen sus comentarios... las quieroo

Mordiscos Dulces


 

miércoles, 27 de enero de 2010

Placer sin limites Capitulo 1: La Decisión



Placer Sin Limites
Capitulo 1: La Decisión

—¿Está lista nuestra estricta auditora? El siguiente es tu soltero.




Rose se tomó la copa de champán como si fuera un estibador de muelles bebiéndose una cerveza de un trago después de un duro día de trabajo. Lo hizo con la esperanza de acallar sus dudas y de ahogar a las mariposas que le revoloteaban nerviosas en el estómago. A continuación, le entregó la copa a un camarero que pasaba por allí con una bandeja y agarró otra en busca de valor para mirar a Bella y a Alice, sus dos mejores amigas y cómplices en lo que iba a hacer aquella noche.



—No me he sentido nunca tan expuesta. Voy medio desnuda. No pienso permitir que me vuelvan a vestir jamás. Mi camisón cubre más que este vestido —comentó volviendo a colocar en su sitio el tirante de la prenda y tirando del dobladillo de la falda, que apenas le cubría las caderas.



La idea de salir del club corriendo se le hacía cada vez más atractiva, pero sabía, que si lo hacía, sus amigas jamás se lo perdonarían.



—Tienes un cuerpo maravilloso y el rojo te sienta de maravilla, así que deja de quejarte, Rose —contestó Bella.



Una oleada de mujeres histéricas comenzó a gritar y a ofrecer dinero por el hombre que estaba siendo subastado en el acto benéfico. Rosalie estaba segura de que las paredes del Caliber Club nunca habían visto algo así. Aquello la hizo dudar sobre los planes que las tres habían trazado tomándose unas quesadillas y, evidentemente, más de una margarita.



Rosalie tomó aire y le dio otro sorbo al champán. ¿Cómo demonios había llegado a creer que iba a poder tirar por la borda treinta años de ser una buena chica? ¿Qué la había poseído para creer que iba a ser capaz de pujar por el soltero más codiciado de la subasta de aquella noche? Debería haber comenzado con un acto rebelde más pequeño, pero no, había elegido lanzarse a la insurrección total.



Como auditora del banco familiar siempre había sido una mujer de naturaleza prudente que trabajaba tal y como se esperaba de ella y que siempre cumplía las normas. Ella llevaba una vida tranquila y organizada y se encargaba de los negocios tal y como lo había hecho su madre antes que ella.



Sin embargo, la súbita presión para que se casara por el bien de la empresa la había paralizado y la había hecho sentirse como un objeto en las negociaciones de fusión del Banco de Inversión Hale y de la Banca King y no como un ser humano.



—No me puedo creer que me haya dejado convencer para hacer esto —se lamentó—. No sé si estoy preparada. Tal vez, debería haber elegido un hombre menos…



—¿Macho? —le preguntó Alice sonriendo divertida.



Rosalie asintió.



El soltero número nueve subió al escenario y Rosalie sintió que el corazón le daba un vuelco. Las mujeres congregadas alrededor, señoritas dignas y rectas normalmente, comenzaron a gritar y a silbar.



Desde luego, si existía un hombre sobre la tierra capaz de tentar a una mujer y de hacerla arriesgarse y romper unas cuantas normas, era aquél.



Se le veía muy a gusto siendo el centro de atención, pues sonreía animando al personal, dando palmas y moviendo las caderas al ritmo de la música.



Desde luego, sabía bailar.



Rosalie sintió que un escalofrío le recorría la columna vertebral. El tipo llevaba una camiseta negra apretada que marcaba su torso, bien musculado, y sus maravillosos bíceps. Lucía unos vaqueros desgastados y botas camperas, algo poco usual en la ciudad portuaria de Wilmington, situada en Carolina del Norte.



Teniendo en cuenta que todos los demás hombres que habían subido al escenario aquella noche lo habían hecho de esmoquin, el atuendo informal de aquel propietario de un bar decía a gritos que aquel hombre era un rebelde. Rosalie no creía que fuera coincidencia que así se llamara su local y que eso fuera lo que ponía también en su camiseta.



Rosalie sintió que el pulso se le aceleraba. Apenas podía oír lo que estaba diciendo la presentadora. ¿Es que acaso aquella mujer no sabía que una imagen vale más que mil palabras?



Emmett McCarthy no necesitaba presentación. ¿Qué mujer no iba a querer que la tomara en brazos o que la sedujera con aquella sonrisa?



—«Siente el poder entre las piernas… un mes de clases de Harley y de equitación» —leyó Bella en el programa—. Rose, éste es tu hombre, el que te va enseñar lo que te has perdido, es exactamente lo que necesitas para olvidarte de la loca idea que te ha propuesto tu madre.



Rosalie se terminó la copa de champán.



—No sé si la idea de mi madre es tan mala. Royce es un buen hombre.



—Pero no estás enamorada de él y es muy aburrido —intervino Alice.



—Es más efectivo que una pastilla para dormir —añadió Bella—. Además, es un mandilon y te tocaría llevar a ti los pantalones.



¿Y qué? A sus padres les había ido bien así.



—Las quiero mucho y les agradezco que se preocupen por mí, pero, empleando la lógica, Royce es una buena elección. Es un hombre equilibrado, de carácter fácil y ambicioso, como yo. Es el único hombre con el que he salido que entiende lo que demanda mi trabajo y las horas que le tengo que dedicar. Podemos estar hablando durante horas sin caer en el silencio.



—Sí, de trabajo —contestó Bella—. ¿Y qué sucederá cuando se les acabe ese tema de conversación o, Dios no lo quiera, te jubiles? ¿Van a hablar de créditos y débitos en la cama? Te conozco bien, Rosalie, y sé que, cuando te comprometes con algo, nunca te echas atrás, da igual que sea el trabajo o el matrimonio. Olvídate de la lógica por una vez. Ésta es la última oportunidad que vas a tener para darte cuenta de que debe haber algo más que conveniencia en una relación.



La última oportunidad. Aquella frase hizo que Rosalie se quedara sin aliento. La última oportunidad antes de darle el sí quiero a Royce King, hijo del propietario del banco que se quería fusionar con Hale. Se trataría de un matrimonio de conveniencia sin amor.



Rosalie se sintió incómoda. Sus amigas tenían razón. Royce no era precisamente muy divertido, pero era amable, no estaba mal físicamente y era tenaz. Si se casara con él, se acostarían, como era de esperar, todos los sábados por la noche durante cincuenta años. Por otra parte, la rutina daba orden a la vida y el sexo no lo era todo. Desde luego, no debería ser la base de algo tan importante como el matrimonio. Las emociones eran volátiles e impredecibles. Tener valores similares y respetarse mutuamente era mucho más importante.



Si se casara con Royce, seguro que desarrollarían con el tiempo intereses comunes y el amor aparecería tarde o temprano…



¿Verdad?



Claro que sí. Si tenía dudas, lo único que tenía que hacer era fijarse en sus padres. Se habían casado hacía casi cuarenta años para unir a dos familias de banqueros y seguían casados a pesar de que muchos de sus amigos se habían divorciado.



Rosalie volvió a mirar hacia la puerta y volvió a preguntarse si debería irse antes de dejarse llevar por la locura. No, había hecho una promesa y debía cumplirla.



—Jurenme que no se van a echar atrás, que van a comprar un soltero cada una esta noche.



Alice y Bella sonrieron con aire angelical y levantaron la mano derecha como si estuviera jurando sobre la Biblia. Rosalie no se fiaba de aquellas sonrisas. Aunque sus amigas no tenían una vida tan metódica como la suya, la escapada de aquella noche no era propia de ninguna de ellas. Seguro que alguna recuperaría la cordura tarde o temprano.



En aquel momento, el micrófono emitió un chirrido que llamó la atención de Rosalie de nuevo hacia el centro del escenario. El hombre que ocupaba aquel lugar era guapo desde la cola de caballo hasta la punta de las botas. Por el aspecto que tenía, era evidente que no iba a necesitar ningún manual para darle placer a una mujer.



Rosalie se dijo que le iba a hacer falta algo más que champán para comprar a aquel soltero. Si lo hacía, estaría desobedeciendo los deseos de su madre, algo que nunca se había atrevido a hacer por miedo a las repercusiones.



Sin embargo, cuando había cumplido los treinta años y su madre le había hablado de casarse con Royce, Rosalie se había planteado si no habría algo más en la vida y les había prometido a Bella y Alice que investigaría la posibilidad antes de acceder sumisamente al futuro que su madre había planeado para ella.



Aun así, tenía dudas y se preguntaba si el hombre que había elegido no sería demasiado, pues se trataba de un hombre completamente diferente a los hombres con los que había salido hasta aquel momento. Ojalá el precio del rebelde excediera el límite que Bella, Alice y ella habían establecido. Así, podría elegir a uno más normal.



«Cobarde. Si haces eso, el plan no saldrá bien», se dijo.



El plan le parecía cada vez más loco. Rosalie había decidido romper las normas por una vez en su vida y, como no tenía ni idea de cómo hacerlo, había elegido a Emmett McCarthy, un rebelde llegado del infierno, con la esperanza de que supiera guiarla. El plan era ponerse en sus manos durante un mes. Una vez transcurrido ese tiempo, segura de haberlo probado todo, podría casarse con Royce.



—Vete a casa antes de que te metas en un lío.



Al oír la voz de su hermano mayor y a pesar de que lo que verdaderamente quería hacer en aquellos momentos era salir corriendo de allí, Rosalie levantó el abanico que tenía en la mano, señal de que pujaba por el hombre que estaba en aquel momento en el escenario y al que habían bautizado «Demasiado guapo para ser verdad».



Bella y Alice sonrieron. Rosalie no se atrevía a mirar hacia el otro extremo de la estancia, donde estaba su madre, una de las organizadoras del evento benéfico.



—¿Por qué iba a ser un problema que me den clases de caballo durante un mes? Déjame en paz, Jasper —le dijo a su hermano.



—No me preocupa lo del caballo porque ya sabes montar, pero sí me preocupa lo otro, lo de la moto. Rosalie, no se te da bien la coordinación.



Aquello le dolió. Sobre todo, porque era verdad. En aquellos momentos, se limitaba a nadar para no caerse cuando su mente se iba directamente a asuntos de trabajo.



—Tengo treinta años, así que no me digas lo que tengo que hacer.



—Alguien te lo tendrá que decir porque tus amigas y tú… debéis de estar locas —insistió Jasper mirando de soslayo a las aludidas—. ¿Cómo se os ha ocurrido comprar hombres? Si quieres ayudar al acto benéfico, compra a Royce y no a ese…



—¿Tío bueno? —intervino Alice.



Jasper la miró con el ceño fruncido.



—La idea de la subasta de solteros fue de mamá —sonrió Rosalie con aquella sonrisa que reservaba para los clientes difíciles—. Bella, Alice y yo simplemente la estamos ayudando.



—Maldita sea, Rosalie, no vas a poder con un hombre como él. Te va a pasar por encima y te va a dejar hecha polvo. Sé inteligente. Compra a Royce. Con él… estarás a salvo —concluyó intentando arrebatarle el abanico a su hermana.



Rosalie se apresuró a apartar la mano. A salvo. Aquello lo decía todo. Llevaba toda la vida sin arriesgar nada, buscando siempre seguridad. ¿Y de qué le había servido? De mucho en el trabajo, pero de nada en su vida personal.



Nunca se había enamorado ni había deseado a un hombre con todo su cuerpo y quería averiguar si era capaz de sentir emociones tan intensas. No quería sufrir, por supuesto que no, pero quería saber si era capaz de oír campanas y silbidos y de sentir orgasmos estremecedores.



Por una vez en su vida, no quería sentirse segura. Rosalie volvió a mirar al hombre que estaba sobre el escenario. Aquel hombre hacía que la piel se le pusiera de gallina y que se le entrecortara la respiración, así que levantó el abanico. Su hermano, tan conservador como ella, no se atrevió a montar un numerito ni a intentar impedirle que pujara.



—No quiero comprar a Royce —declaró—. Me aburre la idea de cenar con él todos los sábados. Ya ceno con él todos los viernes —se lamentó—. ¿Qué hay de malo en divertirse un poco? Deberías hacerlo de vez en cuando.



En cuanto lo hubo dicho, se arrepintió. A su hermano lo había dejado su pareja hacía unos meses y todo el mundo se había enterado. Aunque Rosalie no creía que su corazón hubiera sufrido demasiado, su orgullo no lo había podido superar. La peor parte era que, dado que él no había conseguido casarse con nadie de la familia King, su madre había decidido que le tocaba a ella.



—Jasper, sé perfectamente lo que estoy haciendo, así que déjame en paz —le dijo levantando el abanico de nuevo.



—Vendido al número 223 —anunció la presentadora desde el escenario—. Jovencita, pague y pase a recoger su premio.



Rosalie sintió que el estómago le daba un vuelco. Al mirar a su madre, comprobó que ésta la miraba horrorizada. Bella y Alice aplaudían y gritaban emocionadas. Rosalie sabía perfectamente que el 223 era su número. El rebelde era suyo y lo cierto era que no sabía lo que había pagado por él, algo completamente inusual en una persona que se dedicaba profesionalmente a contar dinero.



Rosalie bajó el brazo lentamente, tragó saliva y cerró los ojos porque el pánico se estaba apoderando de ella. Lo que menos le apetecía en el mundo era subir al escenario, pero se obligó a tomar aire y a sonreír.



—Gracias por preocuparte por mí, hermano mayor, pero creo que deberías estar preparándote para subir tú también al escenario, ¿no?



Por la cara que puso, era evidente que a Jasper no le hacía ninguna gracia que su madre lo hubiera apuntado como soltero para la subasta, pero Rose se dijo que, en aquellos momentos, su hermano no era su problema.



En aquellos momentos, tenía que ocuparse de otra cosa.



Mientras su hermano murmuraba maldiciones y Bella y Alice gritaban emocionadas, Rosalie se puso en pie y se acercó a la mesa que había en un extremo de la habitación para entregar el cheque y recoger su… tragó saliva… premio.



—Rosalie Hale, ¿estás loca? —le espetó su madre acercándose a la mesa también—. ¿De dónde demonios has sacado ese vestido tan espantoso?



Rosalie sintió que las dudas se apoderaban de nuevo de ella. Sí, debía de haberse vuelto loca para haber aceptado la sugerencia de Bella, que les había propuesto que celebraran su treinta cumpleaños gastándose una parte de sus fondos en hacer algo salvaje, loco y completamente egoísta.



No, no había sido fruto de la locura sino de la desesperación. Sí, estaba desesperada por sentir la pasión de la que hablaban otras mujeres y quería sentirla con un hombre tan sensual como el rebelde. Si no lo hacía, sería una causa pérdida y se entregaría a un hombre como Royce sin esperar mucho más de la vida.



Aunque ella admiraba a su madre y quería emularla profesionalmente, nunca se habían llevado demasiado bien, así que no podía confesarle lo que le había hecho tomar aquella decisión.



—Madre, siempre he hecho lo que me has pedido, pero esta noche… ese hombre… es para mí —declaró.



En aquel momento, su premio estaba bajando del escenario y se acercaba a ella con grandes zancadas. Rose sintió que el vello de la nuca se le erizaba. ¿Por qué se sentía como una presa acorralada? Decidida a no amilanarse por aquella mirada retadora, se colocó en la postura que su madre le había enseñado, con el mentón elevado, el pecho fuera y bien erguida y rezó para que las rodillas la sostuvieran.



Jamás había conocido a un hombre tan sensual. Cuando lo tuvo cerca, sintió que el pulso se le aceleraba.



—¿Y Royce? —murmuró su madre enfadada.



—Me voy a pasar toda la vida con él, así que espero que me dejes disfrutar de este mes —contestó Rosalie.



—Un mes —le recordó su madre apretando los dientes—. Luego, espero que recuperes la cordura. Los King son una buena familia y Royce es un chico de modales impecables —le recordó como si estuviera hablando de un perro con pedigrí—. Ten por seguro que a tu padre no le va a hacer ninguna gracia todo esto.



A Rosalie no le cabía la más mínima duda. Si su madre le decía a su padre que aquello no le tenía que hacer ninguna gracia, así sería. Ella quería mucho su padre, pero sabía que no tenía voluntad propia.



—Hola, muñeca —dijo una voz masculina a sus espaldas.



Rosalie ignoró la exclamación de sorpresa de su madre y se giró hacia el hombre que se había acercado a ella. El calor que emanaba de su sonrisa y de sus ojos color café la dejaron sin fuerzas.



—Me llamo Emmett y te voy a enseñar a montar —se presentó alargando la mano.



«¿Montar qué? ¿Montar a quién?».



Las preguntas se agolparon de manera involuntaria en la cabeza de Rosalie, que se había quedado sin aliento. El ruido de sus dientes al encontrarse cuando cerró la boca fue audible para todo el mundo. Definitivamente, se había metido en un buen lío. Emmett McCarthy era más grande, más sexy y más intimidatorio de lo que parecía en la fotografía del programa.



Aunque llevaba tacones, Rosalie apenas le llegaba a la altura de la boca. Y qué boca. Seguro que sabía cómo utilizarla.



«Eso era lo que yo quería, ¿no? No. Sí. No. Oh, Dios mío, Jazz tenía razón. No voy a poder manejar a este hombre. Sí, claro que podré y lo voy a hacer».



Emmett sonrió como si estuviera acostumbrado a que las mujeres se quedaran patidifusas en su presencia. Avergonzada, Rosalie sonrió educadamente y le estrechó la mano con dedos temblorosos.



—Hola, Emmett. Me llamo Rosalie.



Una piel cálida y callosa abrasó la palma de su mano y, cuando Emmett le pasó el otro brazo por los hombros, la acercó hacía sí y la giró hacia el fotógrafo, Rosalie sintió que todas las células de su cuerpo gritaban alarmadas.



—Sonríe, muñeca —le dijo Emmett con voz grave.



Rose sintió que su olor la envolvía y que su cercanía la mareaba. En cuanto Octavia Jenkins, la reportera del periódico local que estaba cubriendo el evento, y su fotógrafo se fueron, se soltó de Emmett e intentó poner orden aunque lo cierto era que se moría por sentir aquellos dedos sobre su piel.



Aquél era el plan, llevaba semanas dándole forma y no se podía echar atrás ahora. Consciente de que su madre y los demás organizadores los estaban mirando con disgusto, miró a Emmett a los ojos.



—¿Qué te parece si nos vamos? —le dijo.



—Me parece la mejor oferta que me han hecho en toda la noche —sonrió él.



Rosalie caminó hacia la salida antes de que la tentación de darse la vuelta y pedir que le devolvieran el dinero se apoderara de ella. No le hizo falta darse la vuelta para saber que ese delicioso rebelde la seguía, pues lo sentía, oía sus botas sobre el suelo de mármol, veía las miradas celosas de las mujeres a pesar de que muchas de ellas estaban casadas y otras tenían edad suficiente para ser su madre.



Una vez en el exterior, Rose sintió el aire fresco en el rostro.



Se había comprado un rebelde ¿Qué iba a hacer con él? ¿Y hasta dónde iba a dejar que llegara aquel experimento?
-------------------------------------------------------------
 Hola chicas como estamos?? Bueno pues aqui les dejo el primer capitulo de este precioso y delicioso fic, basado en el libro "Placer sin limites" primer libro de la trilogia Solteros en Venta.
Por favor dejen sus comentarios son muy importantes para mi, la imagen es de mi querida amiga Ada, los personajes son creacion de la Sra. Meyer.

Disfrutenlo y recueren dejar sus comentarios.

Mordiscos Dulces



martes, 26 de enero de 2010

Que se vayan a freir esparragos, los hombres indecisos Capitulo 2: Cumpliendo el plan



Que se vayan a freir esparragos, los hombres indecisos

Capitulo 2: Cumpliendo el plan



A la mañana siguiente cuando llegue al estacionamiento Nessie y Jacob, me estaban esperando, cada uno por su lado, como si no quisieran que se descubriera su amor, me rei, a pesar de que había querido mucho a Jake hoy en la mañana me di cuenta que no era amor, era cariño, costumbre y temor de quedarme sola, otra vez. Así que cuando baje de la camioneta lo recibi con una gran sonrisa.


Hola Jake, como estas? Que tal tu noche?—se me quedo viendo como si estuviera loca y después volteo a ver a Nessie, como ella lo miraba con miedo reflejado, supongo que tenia miedo que quisiera robárselo, jajajaja robárselo como si se pudiera robar algo que jamás estuvo a la venta.


Bien, gracias Bella. Oye mira tengo que disculparme contigo por lo poco hombre que fui, se que te hice daño al engañarte pero la amo Bella, siempre la ame y bueno yo… lamento haberte herido, jamás fue mi intención, ni la de Nessie, ni la mia. Así que por favor no te desquites con ella, hazlo conmigo y haz todo el escándalo que quieras—esas palabras me sorprendieron, no podía creerlo, había dicho “la amo”? me le quede viendo y un ataque de risa me gano, me miro y después vio a Nessie quien nos miraba con curiosidad.


Bien Black, te tomare la palabra, llevo ideando esto toda la noche, espero lo cumplas al pie de la letra—empezamos a caminar y yo me acerque a Jake para susurrar mi plan, vi como Nessie ocultaba una mirada herida, esperaba que mi plan funcionara no quería que Nessie, ni yo quedáramos en esto, porque al final de cuentas entre un Hombre y la amistad de dos amigas, se guarda la Amistad.


Cuando llegamos a Nessie, ya llevaba la mitad del plan explicado, así que la voltee a ver y solo le dije “Nessie, cualquier cosa que oigas o veas, tu solo limítate a seguirme la corriente, no preguntes y no hables y cuando veas que me voy, sígueme y apoyame, de acuerdo?”


Nessie miro a Jake, este asintió y ella también lo hizo, el plan estaba listo solo faltaba esperar, la primera hora era Literatura así que me trate de preparar para lo que venia, sono el timbre de cambio de clase y sentí a alguien siguiéndome, Nessie, voltee a verla y le sonreí. Ella me devolvió el gesto, cuando llegue a mi casillero, ella hablo.


Bella, lo siento tanto en verdad, esto… fue mas fuerte que nosotros, Jake me conto que en su familia hay como una tipo leyenda, se llama Imprimacion, la ha sentido por mi desde la primera vez que nos vimos, el se negaba a aceptarlo por eso cuando llegaste tu fuiste como una salida, yo… nosotros lamentamos lo que paso, te queremos mucho y no queremos perderte—me dijo casi con lagrimas en sus ojos, la abraze y le dije que les agradecia yo a ellos por haberme abierto los ojos y que siempre estaría ahí para los dos.


No tenemos tiempo Nessie, te acuerdas lo que te dije—ella asintió—bien, preparate y por sobre todas las cosas sígueme ok—volvió asentir.


Bella—oi la voz de Jake, era hora del show, me voltee hacia el, saque mis libros rápido y cerre enojada.


Que quieres Black—le dije enojada y sintiendo como Nessie se tenso a mi lado, no importaba ahorita no.


Vamos Bella, no puedes creer semejante estupidez, como te voy a estar engañando, no puedes terminar conmigo por rumores, eres especial para mi, creeme—me rei con amargura al darme cuenta que ni en una actuación podía decirme “te quiero.”


Jacob, yo te vi, te vi con ella en las gradas, crees que soy estúpida? Vas a negar lo que vi? Eras tu estúpido, como pudiste hacerme esto y en las gradas de la escuela?—le grite y le pegue en el pecho, vi como se empezaba a acercar gente a nuestro alrededor para ver la discusión, Jacob, se quedo callado cuando se dio cuenta de lo que dije, miro a Nessie sabiendo que los había visto y me miro con dolor, lo sentía, ya lo sabia, pero no era momento de aclararlo.


Bella, dejame explicarte…-- ahora sonaba sincero bien, eso es todo lo que necesitaba.


Por mi muerete Black, tu y esa… tipa, no me interesan, ni tus palabras, ni tus excusas, porque estoy segura que tienes una muy buena excusa, pero sabes que? No me interesan, se acabo Jacob, no quiero hablar contigo nunca mas—estaba lista para irme, cuando Jake me jalo de la mano y me volteo, me miro y con arrepentimiento me dijo—En verdad lo siento Bella, lo lamento mucho, eres una persona muy especial y por ello te quiero mucho, perdóname.


Eso me quebró jamás lo había dicho y justo ahora lo suelta, sentí como las lagrimas empezaban a juntarse en mis ojos, apunto de desbordarse, me voltee y me fui corriendo, sentí a Nessie detrás de mi, no quería entrar a la siguiente clase, me escondí me refugie en las bancas que están detrás de la escuela y me puse a ver el cielo, necesitaba calmarme, tenía que estar tranquila.


Cuando crei que por fin estaba tranquila me dirigi nuevamente a clases, dando cuenta con sorpresa que había perdido 3 de mis 5 clases, solo quedaba Educación Fisica, lo único que agradecia de esa clase era que mi pareja de deporte, Mike Newton, era excelente y me dejaría estar fuera lo que me quedaba de clases.


Cuando llegue fui recibida por todo tipo de comentarios, desde comentarios de “lo sentimos” hasta “no sabemos que vio el en ti, pero que bueno que te dejo” claro esa fue Lauren, no me importo, cuando llegue con Mike el tenia una sonrisa inmensa en su cara me hizo preguntarme si algo le había hecho así de feliz hoy.


Hola Bella, que tal estas??—Bien Mike, tu que te paso porque tan radiante?—Nada, nada cosas que el destino arregla, quieres ser mi pareja en esta clase?—si claro, gracias Mike—me volvió a sonreir y se volteo, me le quede viendo, en verdad que era raro.


Me aleje lo mas posible para evitar “accidentes”, Charlie decía que si había algo malo a kilómetros de distancia mi suerte de seguro lo atraería, que rompería los índices de desastres mensuales, suspire, sabia que tenia razón, desde que puedo recordar ha sido accidente tras accidente.


Así paso la hora de deportes, me fui a cambiar y Sali del gimnasio lo mas rápido que pude, ya casi llegando a mi camioneta, me di cuenta que Nessie me estaba esperando recargada en la puerta y con una sonrisa en la cara.


Hola Bella—me le quede viendo, que le pasaba. En la mañana no paraba de decir lo siento y ahora no paraba de sonreir, que… me acaba de guiñar el ojo


Hola Nessie, que…-- es para despitar Bella, ya sabes, no puedo llorar por los pasillos por ser la tipa que le robo el novio a su mejor amiga—volvió a sonreir pero esta vez la sonrisa no llego a sus ojos.


Olvidalo vale? Vamos, donde te dejo?—le abri la puerta y vi la sorpresa en su cara, se subió y me dijo que su casa, todo el camino fue silencio, hasta ya casi llegar a su casa, fue cuando hablo—Bella, en verdad yo…


Ya Nessie, ya me canze de oírlo, lo se y los entiendo a los dos, solo denme un poco de espacio y de tiempo para asimilarlo, vale?—ella asintió, me sonrio y antes bajarse me dio las gracias, me dirigi a mi casa, tenia muchas cosas que hacer, prepare la cena y me puse a estudiar al día siguiente tenia examen.

---------------------------------------------------------------------------------------------------
Chicas aqui dejo el nuevo capi de este nuevo fic, espero lo disfruten y les comento que Seduccion capitulos 8 y 9 se entregaran el viernes ya que estoy teniendo problemas con el archivo, disfruten por favor y dejen sus comentarios, son muy importantes para mi.

La imagen es de Ada Cullen, muchas gracias Ada, mordiscos para el trio fantastico.

Mordiscos Dulces



domingo, 24 de enero de 2010

Que se vayan a freir esparragos los hombres indecisos Capitulo 1: Quitandome la Venda de los Ojos

Hola gente como estamos? Bueno pues aqui les tengo esta minific, esta inspirado en palabras de una amiga, Ada Cullen, gracias Ada.

Espero les guste lo que vayan a leer yo se que esta larguisimo el titulo, pero no las defraudare los prometo, de todos modos para estar todas de acuerdo, abajo del Cbox ya puse fechas de publicacion, asi que ya no quedare mal y me pondre al corriente ahora si les dejo, el primer capi de este minific.

Disfrutenlo y dejen comentarios por favor

Mordiscos Dulces

---------------------------------------------------------------------------------------------------

Capitulo1: Quitándome la venda de los ojos



BELLA POV

Jacob, ya me harte, no soy un juguete para que me trates de esta forma, te he dicho hasta cansarme lo que siento por ti desde que nos conocimos y empezamos esta relación y tu solo has sido capaz de responder en estos 8 meses “yo también”. Si no sientes nada dimelo y no juegues conmigo—estaba dándome la vuelta cuando me agarro de la mano y me volteo, rode lo ojos, cada vez que teníamos una discusión hacia esto, antes estuve ciega y no me quería dar cuenta de que jamás me respondía a mis “te quiero” hasta que me dijeron que lo vieron besándose con Nessie, mi mejor amiga, si como no.

Bella, amor, por favor no exageres sabes que también eres importante para mi, sino porque estaríamos juntos todo este tiempo—me pregunto viéndome drecto a los ojos.

No se Jacob, tu dime porque lo estaríamos? Al final de cuentas en esta relación tu eres el único que no haz dado nada, me canse Jake yo ya no puedo estar contigo lo siento—me le quede viendo y espere alguna sobre reacción, pero lo que obtuve fue puro silencio y después de unos segundos un ceño fruncido.

Es por otro cierto, te gusta otro hombre, me haz estado engañando?—eso fue la gota que derramo el vaso, engañándolo? Se atrevía acusarme de engaño? Lo empuje y me aleje, voltee mi vista y alcance a ver a Nessie viéndonos un poco inquieta. Que lo engañe? Camine hacia Nessie, sintiendo como Jake me seguía, estoy segura que conocía mi destino.

Nessie, “amiga”, puedes decirle a Jake si alguna vez lo engañe?—dije viéndola con desprecio y destilándolo en la palabra amiga, Nessie me vio sorprendida y luego vio a Jake y se sonrojo y bajo la vista, un “No, jamás” débil salió de su boca y ya no me vio.

Lo vez, Jake, YO si te fui fiel, cosa que tu no puedes decir y dado que no lo fuiste no tienes ni voz, ni voto. No es así Nessie—jamás quite la mirada del rostro de Nessie, escuchar el jadeo de sorpresa de Jake y después el gruñido por atacar a su mujer, porque eso se había convertido mi amiga, “en su mujer”.

Te amo Nessie, eres todo para mi

Te amo Jake, te amo… aahh!!

Esas frases volvieron a mi mente, hacia dos meses que había descubierto su engaño, ilusamente crei que había sido solo un capricho y que después se le pasaría y me diría a mi cuanto me amaba, que tonta había sido, no había querido ver que había sido yo quien me había metido en el camino de esos dos, cuando me había mudado a Forks y me había convertido en la chica nueva y en el capricho de todos los varones de esta escuela.

En todo el silencio Nessie, jamás dijo nada, así que me rei ante la estupidez de esta situación, voltee a ver a Jake y le dije lentamente para que entendiera.

Eres libre Jake, puedes amarla como quieras y como te guste, al menos así ya no sere el hazme reir de esta escuela, ni la tonta que te amo para ser engañada por su“mejor amiga”—se me quebró la voz, me limpie la única lagrima que deje caer por mi mejilla, escuche el Jadeo de Nessie y el “No” que salió de su boca, me dirigi a mi camioneta.

Bella, dejame explicarte… --Escuche la voz de Jake, antes de cerrar la puerta y prender la camioneta para irme de ahí.

Llegue a mi casa, faltaban aun unas cinco horas para que Charlie llegara así que me deje recordar porque me había ilusionado por un tonto como Jacob Black, hacia casi año me había mudado a Forks por la muerte mi madre, cuando llegue me sentía perdida, Jacob había sido el único que me había brindado una amistad sincera, además de Nessie, crei que por fin todo se acomodaría que tonta había sido.

Hacia mas de tres meses que habían empezado los rumores de que Jake me estaba engañando, yo no los había querido creer, hasta hace dos meses que había olvidado mi libreta de Algebra en el salón, ya hacia 2 horas que se habían acabado las clases, por eso cuando llegue me extraño ver el carro de Jake estacionado donde mismo, fui por mi libreta y trate de recordar si me había dicho que hoy tuvieran practica de Soccer, pero no recordé.

Con mi libreta en mano lo busque por el gimnasio, las canchas, el campo de futbol americano, ya alejándome dándome por vencida, escuche un gemido debajo de las gradas, mi curiosidad pudo mas que yo así que me acerque, cuando escuche un “Jake” amortiguado por un gemido, me congele en el lugar conocía esa voz a la perfección, camine necesitando ver con mis propios ojos lo que tantas veces Jacob me había negado, que me engañaba.

Entre por debajo de las gradas y ya a solo unos 20 metros los vi, a los dos tumbados sobre una manta, besándose y devorándose con caricias, haciendo el amor. No podía creer lo que veía hasta que unas palabras me destrozaron por completo.

Te amo Nessie, eres todo para mi

Te amo Jake, te amo… aahh!!

Llevaba con Jake casi 6 meses y todo lo que el me había respondido era ”yo también”, jamás me respondia “te quiero” me debí de dar cuenta pero no quise hacerlo, porque al hacerlo me queda sola, como cuando llegue, así que Sali lo mas discreta posible de ahí y temblando subi a mi camioneta, esa noche había decidido hacerme de la vista gorda pensando que todo se arreglaría, que ilusa.

Ahora me daba cuenta que había sido un error que no debi haber permitido que pasará, debía haber terminado ahí, aunque me quedara sola.

Llore hasta cansarme, hasta que note que ya era hora de preparar la cena de Charlie, le hice su comida favorita pescado, y me concentre en prepararlo hasta que sonó el teléfono, por inercia conteste.

Bueno—dije mientras seguía preparándola cena.

Bella, eres tu?—se me cayo el cuchillo con el que estaba cortando cebolla, se me cerro la garganta, trate de respirar y sacar mi voz.

Si, Nessie, que quieres?—se oyo silencio en la otra línea, después alguien que sorbía por la nariz.

Lo siento mucho Bella, jamás fue nuestra intención, lo lamento—me tense al escuchar que utilizaba la referencia de los dos, me obligue a relajarme, no era su culpa yo me había metido entre ellos, había escuchado los rumores, pero cuando le pregunte a Nessie ella me aseguro que no, así que había sido yo quien le fallo.

Olvidalo Nessie, por favor, se de ustedes desde hace dos meses, los vi en las gradas Nessie, los vi yo…-- ahora si no podía hablar, trate de calmarme, no pude hablar.

Oh Dios, Bella no sabes cuanto lo siento, lo sentimos mucho, perdonan…-- colgué ya no podía seguir escuchando aceptaba mi culpa, como la de ellos pero ya no quería oírlos. Tenia que agradecer que esta discusión fuera ya cuando todo mundo se había ido, tenia que ponerme de acuerdo con Jacob para decir que no era lo que queríamos, al final de cuentas Nessie no tenia la culpa, fui yo quien no quiso ver.

Cuando llego Charlie, la cena estaba lista y dije que tenia tarea pendiente así que me subi temprano, me bañe y me quede dormida pensando en las palabras adecuadas que debía decir mañana a Jacob, a Nessie y a todos los demás estudiantes para que no me convirtiera en su centro de atención.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Dejen sus comentarios por favor, son muy importantes para mi
P.D. Les debo el dibujo